Los programas santafesinos de Historia y Geografía a debate, la mirada crítica de la revista Sarmiento a la gestión de Juan Mantovani

 

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En una intencionada consonancia con la temática abordada en el Dossier correspondiente a este número de la revista, se ha seleccionado para reproducir en la sección Textos una fuente extremadamente puntual sobre la problemática de los contenidos de la enseñanza de la Historia y Geografía en el nivel primario en la provincia de Santa Fe a finales de la década del treinta del siglo XX. La reproducción del artículo “Los programas de historia i de jeografía para sexto grado no se ajustan al plan de estudios. Damos las pruebas del desvío de la comisión reformadora” que Juan Torres publicada en 1938 en “su” revista Sarmiento, lleva la pretenciosa intención de incitar a la investigación. Creemos que es una excelente excusa para indagar en el autor, sin lugar a dudas un maestro, intelectual y militante mas que interesante, con décadas de presencia en la prensa (política, comercial y corporativa), en la política socialista, en el debate pedagógico, en el gremialismo docente por mencionar algunas de sus principales facetas.[1] Pero también para ofrecer la oportunidad de indagar en una publicación periódica de larga data,[2] explícitamente dedicada “a la educación” en un sentido extenso, amplio, hoy diríamos interdisciplinar, claramente comprometida con una visión crítica de la pedagogía “tradicional” donde el lector también podía encontrar una opinión polémica (en general de su editor) en múltiples aristas, sea en lo pedagógico, lo didáctico, de contenidos, y por supuesto en lo gremial, Sarmiento, también fue una tribuna de debate y fundamentalmente de crítica en particular a las políticas del Ministerio de Instrucción santafesino, pero también de seguimiento del desempeño de los funcionarios y en no pocas ocasiones de los mismo docentes. Por ultimo, el texto nos habilita al contexto, este siempre es algo mas que el escenario o telón de fondo de los procesos, en este sentido, nos parece que abre una ventana a profundizar en la gestión de Juan Mantovani en el Ministerio santafesino (1968-1941),[3] una oportunidad mas para explicar el escozor y/o tensión que produce el compromiso de un pedagogo “progresista” con uno de los gobiernos provinciales mas abiertamente fraudulentos y reaccionarios del periodo.

 

 

Comité Editorial

Historia Regional

Sección Historia

ISP Nº 3

 

* Una breve aclaración formal, el texto ha sido reproducido sin cambios, de tal manera que conserva el muy particular uso del castellano del editor,[4] los resaltados y hasta los errores tipográficos.

 

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LOS PROGRAMAS DE HISTORIA I DE JEOGRAFÍA PARA SEXTO GRADO NO SE AJUSTAN AL PLAN DE ESTUDIOS

DAMOS LAS PRUEBAS DEL DESVIO DE LA COMISION REFORMADORA

 

Hemos notado con sorpresa que la co­misión reformadora de los programas ci­tados no tomó en cuenta el plan de estu­dios ni las órdenes del consejo, para rea­lizar su trabajo, el cual consistía en sim­plificar dichos programas, respetando las normas jenerales.

El plan de estudios, aprobado por el po­der ejecutivo el 6 de marzo de 1926, es­tablece lo siguiente:

“Estudio mui somero de la Tierra como planeta: forma, dimensiones, movimien­tos. Estudio mui somero de los continen­tes. Noticias de los países europeos i ame­ricanos desde el punto de vista produc­tivo, industrial i comercial. Intensifica­ción del estudio de los productos, indus­tria i comercio, factores que, evidente­mente, deben producir el engrandecimien­to de nuestra patria.

Caracterizar las principales etapas de la civilización mediante el conocimiento de la vida de sus hombres más represen­tativos”.

Se ve que los redactores del programa reformado, para sexto grado, ex-inspector jeneral Sr. Marcos P. Rivas, inspec­tora Sra. Dina L. de Mischoulon, i direc­tora Sra. Eujenia P. de Zabalza, ni han mirado esas bases o resolvieron no tomar­las en cuenta, pues han hecho un progra­ma de historia arjentina, mui deficiente, por cierto, también como tal; pero, lo esen­cial es advertir que, salvo una referencia forzada sobre algunos grandes hombres de ciencia internacionales, i un literato, las nueve bolillas sólo tratan de historia arjentina.

Ese programa —i el de jeografía— es indispensable anularlos, porque, aparte de ser ilegales, perjudican los intereses de los niños. Con tales programas, ningún alumno puede rendir examen satisfacto­riamente para ingresar a las escuelas na­cionales, ni aún a las provinciales que se rijen ahora por los planes nacionales.

No se conciben alumnos de 6 grado sin la la menor noción sobre las cosas fun­damentales del continente americano, ni sobre su industria i comercio, ni sobre los demás puntos esenciales del plan copia­do, máxime cuando los dos programas usados hasta ahora contienen expresamen­te todo lo necesario.

El programa de historia, “reformado”, que, repetimos, sólo contiene historia ar­jentina, llama mucho la atención, tam­bién, porque en el plan para 4° grado se establece lo siguiente: “La revolución de Mayo: su objeto. Principales disposicio­nes de la Asamblea del año 13. El con­greso di Tucumán. Breve reseña de las campañas de San Martín”.

Sobre estos puntos, en el programa “re­formado”, para 6°, se exije, al empezar, lo siguiente: “Período de la revolución i de la independencia. Causas i conse­cuencias de la revolución de Mayo. Los triunviratos. Sus disposiciones. Consti­tución i principales disposiciones de la Asamblea jeneral constituyente. El direc­torio. El congreso de Tucumán. Sus hom­bres i su obra constitucional. Juicio histórico”.

De modo que en sexto grado debe repe­tirse la enseñanza dada en 4° i que, lójicamente, debe haber sido ampliada en 5°.

Nótese la falta de sentido pedagójico de quienes pretenden, de niños que ni si­quiera conocen los hechos, nada menos que buscar o entender “las causas i consecuencias de la revolución de Mayo”.

Esto como segundo punto de la prime­ra bolilla de 6° grado, es decir en los primeros días de marzo. ¡Ni siquiera espe­raron a que el alumno conociese los suce­sos!

Basta ese lecho, para demostrar la fal­ta de buen sentido i hasta de instrucción puestos en el trabajo. Hai muchos ejem­plos iguales. Pero lo más sorprendente es que niños a los que no se les enseñará nada del continente americano, en cuanto interesa especialmente, según lo exije el plan, deban dedicarse al estudio “de la constitución del año 26 i del estado del pueblo en esa época, sus circunstancias sociales económicos (¡casi nada!) i las relaciones anteriores, simultáneas i poste­riores”. (¡asi!)

¡Quieren que los niños ejerzan punto menos que la adivinación del pasado, del presente i del porvenir!

I quienes no creyeron necesario respe­tar el plan de estudios, ni dedicar tiempo al conocimiento de ciertos vitales asun­tos del continente americano, ponen como último punto del programa de historia arjentina: “La interdependencia de las naciones en el mundo actual”. “Organiza­ciones internacionales a tales efectos”. (Ni siquiera dicen gramaticalmente, para tales efectos) “La Sociedad de las nacio­nes i el tribunal de arbitraje”.

Es sencillamente absurdo pensar que niños que ignoran lo más importante i urjente, de su casa i de sus vecinos, pue­de decirse, dediquen tiempo i esfuerzo a puntos como los indicados. I ni siquiera se ha dicho, como en otros casos, breve información sobre tal o cual cosa.

Para los reformadores del programa de 6° grado, interesados en que los niños es­tudien “la interdependencia de las naciones en el mundo actual”, la historia ar­jentina casi termina en Sáenz Peña. No hacen mención a Irigoyen, a Alvear i a la revolución de 1930.

Cierto es que después de “la reforma de la lei electoral”, dice el programa: “Otras presidencias”; pero no se compren­de por qué no las cita expresamente, i con mayor razón desde que, por ser las más cercanas, exijen mayor prudencia en su enseñanza, por lo cual era indispen­sable señalar los puntos concretos a di­vulgar, con advertencia expresa de la forma a seguir por el maestro, para no he­rir posibles susceptibilidades o intereses. Si eso se indica para el pasado, que pue­de tratarse con mayor libertad, lójico era consignarlo con las presidencias i con los hechos trascendentales cercanos.

No es nuestro propósito poner en evi­dencia la completa falta de criterio pedagójico aplicado en el programa de his­toria arjentina con que la comisión sus­tituyó el programa indicado en el plan, pero no dejaremos de señalar, de paso, el hecho de que en la bolilla octava del nuevo programa se cite a determinados hombres de fama mundial, como tratando de respetar el punto final del plan, don­de dice: “Caracterizar las principales eta­pas de la civilización mediante el cono­cimiento de la vida de sus hombres más representativos”. I cita como tales a Gutemberg, Galileo, Cervantes, Newton, Davi, Jenner, Roux, Pasteur, Curie, Bell, Morse, Edison, Marconi, etc.”. Este etcé­tera es del texto. De modo que, vincu­lándolo al criterio expuesto con los nom­bres citados, sólo son hombres represen­tativos los de ciencia, que inventaron al­go. No han citado ni un gran reforma­dor relijioso, como Jesús, Mahoma o Lu­tero; ni un guerrero, como Napoleón, Bolívar o Wáshington; ningún gran re­formador social, como todos los que trans­formaron el mundo implantando la forma democrática de gobierno en Europa i en América, o los grandes teóricos de la eco­nomía, como Marx o Enrique Jorje, cu­yas revolucionarias ideas, en marcha, pue­den darse en una clase.

I lo grave del caso es que todo lo que falta se encuentra bien presentado en los programas que se ha pretendido mejorar, empeorándolos en forma incomprensible.

Se impone en el nuevo programa el estudio de la sociedad de las naciones i el tribunal de arbitraje (que ni siquiera dice si es el internacional, de La Haya) pero se omite la unión panamericana —gran organización de la que formamos parte— i no hai una referencia a la cooperación internacional, aunque ésta tiene un día anual de recordación mundial.

En fin, nuestro propósito es demostrar que el programa no puede ni debe ser aplicado como está. El nuevo inspector jeneral tiene el deber de llamar la atención del consejo sobre lo antedicho i sobre otros puntos más que podrá ver en cuanto se fije.

No está demás, ahora, agregar algunas circunstancias para que se pueda apreciar la posible parte de responsabilidad de cada uno de los miembros que intervinieron en el trabajo.

Descartamos a la directora Sra. Eujenia P. de Zabalza, primero porque hubo que suspenderle el envío de “Sarmiento” por adeudar más de un año i no contestar a ninguna reclamación administrativa. Podría alegar que la maltratábamos por eso.

Tampoco creemos que haya tenido ninguna influencia en el programa porque no es persona de abrir la boca en contra de un superior, i menos en contra de dos. Sin duda ha dicho amén a todo, sin saber nada de lo que firmó.

Restan, pues, el exinspector jeneral (el que creía hasta ayer que el gobierno de Rosas eran 30 años largos de anarquía) i la Sra. de Mischoulon. Esta publicó en el “Boletín de Educación”, de octubre de 1936 una conferencia dada por ella en esta ciudad, al personal a sus órdenes. En la parte referente a historia, decía cosas como las siguientes: “Hai que dar toda la importancia que tiene la historia económica, científica, industrial, literaria, etc., de los países, sobre todo los que están más vinculados a nosotros. Débese dar más importancia al trabajo constructivo que a los hechos guerreros, en cuanto éstos no tuvieran por objeto un ideal superior de redención o de mejoramiento humano, como es el caso de las guerras de la independencia, pues éstas constituyen la base misma de nuestra nacionalidad i de la democracia en que vivimos”.

No se explica que quien dice tener por norma ideas fundamentales, las haya omitido totalmente, como queda visto, sin que haya dejado ninguna constancia de desacuerdo o disidencia, pues, en nuestra última visita a Santa Fe, hemos sabido que el programa de historia i el de jeografía fueron presentados en pleno acuerdo por los tres miembros de la comisión.

 

EL PROGRAMA DE JEOGRAFIA

Este programa es peor que el de historia, aunque parezca exajeración. Se prueba advirtiendo que en sus 15 bolillas no se menciona directa ni indirectamente el nombre de América ni una vez, ni existe nada que imponga el estudio de dicho continente. Todo el programa consiste en divagaciones, en jeneralidades bien conocidas como expresión acabada de quien no sabe nada del asunto i trata de salir del paso, como orador que improvisa forzadamente de sobremesa en un banquete.

“Indicaciones jenerales — 1°) Establecer la mayor correlación entre esta asignatura i las demás”.

Esta indicación, equivalente a “no sea sonso”, es la más “concreta” i “práctica”. Todo queda librado al sentido común del maestro. La comisión ni siquiera sabe si el tiempo fijado en el plan de estudios es suficiente o no para cumplir los programas. Por eso pide al final que “el maestro determine la extensión de los puntos de este programa”.

En ningún otro programa se ha puesto esta confesión de incompetencia técnica.

I nadie ignora que todo programa empieza por no dar más que el máximo concordante con el tiempo también máximo con que se cuenta. La comisión hizo lo mismo que los legisladores que aprueban un presupuesto con alto déficit, dejando librado al P. E. el determinar arbitraria­mente a quien se atenderá i a quien se de­satenderá. Eso es la anarquía i el despo­tismo, legalizados.

El programa vijente de jeografía es incomparablemente superior al “nuevo”. Una simple lectura lo prueba en seguida.

Es un trabajo de chapucería máxima el de los programas en el que parece no haberse puesto el menor interés serio, pues resulta asombroso que hayan incu­rrido en deficiencias tan grandes maestros que tienen experiencia i que la apli­caban a materia fácil de dosificar.

He aquí las pruebas de lo afirmado:

Bolilla 11a: “Transformación de las condiciones de vida i de las fuentes de riqueza, por la acción del trabajo, en al­gunas zonas” (del mundo). La afirma­ción precedente tiene carácter universal, lo mismo puede aplicarse a China que a Nicaragua.

¡I se trata de un programa analítico! “Bolilla 12a — Desarrollo de los me­dios de comunicación i de transporte. Me­dios internacionales de comunicación. La carretera panamericana”. (Ideal no rea­lizado todavía).

Esta es la única referencia a cosa de América, en todo el programa. Nótese que primero ponen los medios interna­cionales i después el detalle de la inexis­tente carretera citada.

“Bolilla 13a — Establecer cuáles son los principales productos que motivan el in­tercambio mundial, especialmente los de primera necesidad”.

Ni una referencia siquiera al intercam­bio con los países que más interesan a la Arjentina.

“Bolilla 14a — Noción de conjunto del aspecto físico, económico i etnográfico de los siguientes países: Portugal, España, Francia, Béljica, Suiza, Italia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Suecia, Rusia, Dina­marca i Noruega”.

Aquí ni siquiera pusieron el salvador etcétera. No se comprende por qué abre la marcha Portugal, por qué va separada Noruega, que es hermana inseparable de Suecia, por qué no existe ni la menor referencia a otras naciones europeas i de otras partes del mundo, con las cua­les tenemos tratados de comercio e inter­cambio de importancia, como el Japón, los Estados Unidos, Checoeslovaquia, Paraguai, etc. Ya hemos dicho que el nom­bre de América no figura en el programa, ni siquiera indirectamente, salvo el caso de la carretera panamericana... que só­lo existe a trechos.

Fíjense que al terminar el 6 grado, en la bolilla penúltima, la 14a, se dice: “no­ción de conjunto del aspecto físico, eco­nómico i etnográfico” (al revés me la ves­tí) de los principales países de Europa”, i antes se exijen los medios de transporte (12a) i “el intercambio mundial en la bo­lilla 13a.

¿Dónde dejaron el sentido común?

Respetimos que el programa “reforma­do” i aprobado a ciegas por el consejo, significa lo siguiente: “Ahí va eso; en­señen jeografía e historia como puedan o como les dé la gana. No tienen compro­miso de ninguna especie. Si sobra, cor­ten, i si falta, alarguen”.

Si se le preguntara a la comisión por qué ha omitido o suprimido tantos pun­tos esenciales, no sabría contestar.

Estamos seguros de que si el Dr. Juliá o alguna persona con sentido común, ins­trucción i autoridad para opinar con fran­queza, hubiese leído los programas de his­toria i de jeografía, hubiera anulado esos trabajos, de los cuales hai mucho más que destacar, como erróneo o insuficiente.

La ineptitud del o de los responsables se mide bien en la siguiente advertencia de la bolilla 3a — “Movimientos de la tierra (con minúscula). Rotación, traslación i oscilación. Velocidades comparativas con los móviles que el niño conoce. Describir i explicar los fenómenos del día i la noche”.

Mucho antes de sexto grado —en ter­cero, comunmente— se enseña a los niños todo lo que antecede.

El colmo de la ridiculez es advertirle a un maestro de 6° grado que debe dar (“velocidades comparativas con los móvi­les que el niño conoce”.

¡I eso lo firman dos inspectores, i una directora de escuela en nombre del majisterio agremiado!

Curiosidad: el programa analítico de “naturaleza”, en la parte dedicada a la Tierra, bolilla 7a exije lo mismo que la bolilla 4a del pésimo programa, “analíti­co” de jeografía vaporosa o subjetiva.

—La ortografía de los programas tam­bién está mal, es propia de jente que ig­nora las reglas oficiales, ortodoxas, i que no tiene ninguna regla propia, de jente con buen sentido. No nos detendremos en esta minucia porque ya hemos ocupado demasiado espacio; pero quiénes lean con cuidado los documentos del caso lo com­probarán ampliamente en seguida.

Se impone que las nuevas autoridades técnicas revisen todos los programas, an­tes de ponerlos en práctica, aunque consi­deramos necesario agregar que todos los demás fueron hechos previo estudio i con­formidad del inspector don Justo Deheza, menos los que hemos comentado a la lijera. El Sr. Deheza, que estaba comple­tamente en desacuerdo con esos progra­mas de historia i de jeografía, no hizo cuestión por ellos, como la hizo en muchos de los otros, por las razones siguientes:

 

ACLARACION DEL INSPECTOR SR. JUSTO DEHEZA

Señor Director de “Sarmiento”:

En contestación a su pregunta sobre el programa de historia de 6° grado, publicado en el “Boletín de Educación” N° 12 de este año, cúmpleme manifestarle que en efecto no está de acuerdo con lo que señala el plan de estudios en vijencia.

No me opuse a la modificación, porque yo fui el de la idea de interpretar el plan de estudios por medio de los asuntos que se mencionan en el programa de 1927, idea que fué realizada con la colaboración de las maestras Stas. Elida Moyano i Manuela Parías. Me pareció que insistir en ello, en presencia del proyecto de la comisión de historia i jeografía de este año, podría atribuirse a empecinamiento o excesivo amor propio.

Como en el 6° Gdo. faltaría así una no­ción concreta de las etapas del progreso humano, al entregar los programas nue­vos previne sobre la modificación al se­ñor director jeneral, porque en efecto estaba ya arrepentido de no haber insistido en forma terminante en que se cumpliera el plan de estudios, má­xime cuando algunos inspectores i maes­tros de grado, me dijeron, con posterio­ridad a la entrega, que el programa de 6° de 1927, les parecía mui bien. Tenía también la opinión favorable del maes­tro porteño Sr. Ardissono, el cual, sin saber mi participación, me dijo en 1931, que el programa de historia de 6° Gdo. de 1927, era el que mejor interpretaba la evolución educativa que se venía pro­piciando. Con todo, no dejo de ser res­ponsable de la reforma que se ha publicado i, sobre todo, de no haber insisti­do debidamente en que se respetara el plan de estudios, como presidente de la. comisión central.

Debo agregar también que se modificó en gran parte el proyecto de la comisión de historia i jeografía, teniendo en cuenta lo que puede exijirse a los niños a la edad en que cursan el 6° Gdo. i el tiempo de una hora semanal para cada materia, que señala el plan.

 

Justo Deheza

 

NOTA DE SARMIENTO

Como se ve, el proyecto de la comisión de historia i geografía todavía era peor que el comentado, pues a comisión central lo simplifico i lo ajustó algo al tiempo disponible.

Hubiera sido mui instructivo conocer lo que presentó la comisión encabezada por el exinspector general, i los fundamentos del trabajo, si es que tuvo algunos, lo cual es dudoso.

 

 

EXTRAIDO DE: Sarmiento. Revista quincenal pedagójica, literaria i de actualidades; Rosario: Año XIV, N° 295, 31 de diciembre de 1938, pp. 771-776.

 

 

Referencias bibliográficas

 

Ascolani, A. (2011). La Federación Provincial del Magisterio de Santa Fe: Experiencias y límites del gremialismo docente (Argentina, 1918-1943). En: Dal Dosso, Sadi (org.). Associativismo e Sindicalismo em Educação. Brasilia: Paralelo 15, pp. 299-314.

Carrizo, B. y Giménez, J. C. (coordinadores) (2022). Sinfonía Mantovani. Polifonía de un intelectual entre educación y política. Santa Fe: CB Ediciones.

Cecchi, A. (s/d). Biografía de Juan Torres, mimeo.

Giménez, J. C. (2021). Virado a sepia. Política y educación en Santa Fe de los años treinta. Rosario: Prohistoria.

Guida, M. E. y Welti, M. E. (2022). Cultura, arte y enseñanza técnica en la gestión de Juan Mantovani (1938-1941). En: Carrizo, B. y Giménez, J. C. (coordinadores) (2022). Sinfonía Mantovani. Polifonía de un intelectual entre educación y política. Santa Fe: CB Ediciones.

Pasquali, L. (2008). En defensa del gremio docente y oposición al gobierno provincial: el Partido Socialista en los años 30: En: Fernández, S. y Videla, O. (compiladores). Ciudad oblicua. Aproximaciones a temas e intérpretes de la entreguerra rosarina. Rosario: La Quinta Pata y Camino Ediciones.

Rey, M. V. (2008). Misterios de pizarrón: la constitución de la identidad de maestro agremiado en Santa Fe de 1936 a 1942. Aproximaciones para su estudio. Tesis de Licenciatura en Comunicación Social. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Entre Ríos. Paraná.

 

 

 



[1] Poco se ha escrito sobre Juan Torres (1887-1966), por lo menos en profundidad, en este sentido son un buen comienzo Cecchi (s/d) y Pasquali (2008) en tanto aportan las referencias generales y/o su desempeño en algunas coyunturas.

[2] La continuidad no nos parece un dato menor, si bien con interrupciones por clausuras Sarmiento se publico a lo largo de dos décadas, 1925-1946. Otra vez mas allá de las referencias de Cecchi y Pasquali, no hay trabajos que la tomen como objeto al estilo que han recibido otras revistas mas comprometidas con el gremialismo docente santafesino (Rey, 2008; Ascolani, 2011).

[3] En este sentido la producción es más pródiga, así tenemos en el trabajo de Giménez (2021) un extenso, completo y complejo panorama de la articulación entre política y educación en Santa Fe durante los treinta; para la figura Juan Mantovani en Carrizo y Giménez (2022) encontraremos un rosario de trabajo que toman múltiples aspectos de su obra y pensamiento que sirven de orientación, así como el artículo de Guida y Welti (2022) que se enfoca en la gestión en el Ministerio santafesino aunque desde un punto de vista en particular.

[4] “Para simplificar el idioma, este escritor limita el uso de las letras mayúsculas; emplea la ‘g’ solamente en los casos indispensables, sustituyéndola por la ‘j’, cuando tiene sonido equivalente; españoliza las palabras extranjeras en uso, de acuerdo con la pronunciación, y se sirve de la ‘i’ en vez de la ‘y’, cuando ésta oficia de vocal” (Rossi, Ecio (1937); Primera Antología de Poetas Rosarinos 1917/37, Rosario: Imp. Bitetti. Citado en Cecchi, s/d).