Las concepciones sobre la Educación Física de Alejandro Amavet. Un análisis desde su trayectoria entre el Ejército y la Universidad (1928-1973)

 

Alejo Levoratti(*)

 

ARK CAICYT: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24690732/w78txmasi

 

 

Resumen

 

Este artículo posa la mirada en la trayectoria y en las concepciones que promovió Alejandro Amavet a lo largo de su carrera en el Ejército, en agencias estatales y en la Universidad Nacional de La Plata. El análisis de los enfoques conceptuales de sus producciones nos abre múltiples ventanas para comprender a esta figura en singular, pero también contribuye en términos más amplios a las producciones que se adentran en la historia de la Educación Física y las relaciones entre las matrices civiles y militares en la cultura física. Para cumplir este estudio, analizamos diferentes fuentes documentales entre las que se encuentran los artículos de revista que fue publicando, los programas de las materias y documentos de cátedra, el legajo militar, entre otros. El recorrido visibiliza diferentes momentos de la obra del autor y permite vislumbrar como se enfatizó en los últimos años de su labor, entendiendo que era expresiva de una matriz humanística disociada de su trayectoria militar.

 

Palabras Clave: Amavet; Educación Física; Concepciones; Trayectoria.

 

 

The conceptions of Physical Education of Alejandro Amavet. An analysis of his trajectory between the Army and the University (1928-1973)

 

Abstract

 

This article looks at the trajectory and ideas that Alejandro Amavet promoted throughout his career in the Army, in state agencies and at the La Plata National University. The analysis of the conceptual approaches of his productions opens us multiple windows to understand this figure in the singular but also contributes in broader terms to the productions that delve into the history of physical education and the relationships between civil and military matrices in physical culture. To carry out this study, we analyzed different documentary sources, among which are the journal articles that were published, the curricula of the subjects and documents of the professors, the military file, among others. The tour visualizes different moments of the author's work and allows us to glimpse how it was emphasized in the last years of his work, understanding that it was expressive of a humanistic matrix dissociated from his military career.

 

Keyword: Amavet; Physical Education; Conceptions; Trajectory.


 

 

Las concepciones sobre la Educación Física de Alejandro Amavet. Un análisis desde su trayectoria entre el Ejército y la Universidad (1928-1973)(**)

 

Introducción

 

Este trabajo se organiza a partir de la trayectoria de Alejandro Joaquín Amavet (1906-1974),[1] figura que entre fines de la década de 1930 y principios de 1970 participó activamente de la construcción de la Educación Física argentina y de las figuraciones en disputa. La relevancia de su consideración se encuentra en que en él se expresan parte de los procesos que transitó la formación en la disciplina, cómo un actor en singular se apropió de ello y cómo los debates e inscripciones institucionales se encarnaron en sus posicionamientos. En esta oportunidad buscaremos presentar y analizar las concepciones en las cuales se autoinscribió y difundió en los diversos espacios sociales en los cuales participó, con la pretensión de describir los procesos de los cuales formó parte con el objeto de identificar las continuidades y cambios.

La formación de docentes que ejercieron el rol de profesores de Educación Física se encontró a lo largo del siglo XX inscripta en distintos tipos de instituciones tanto civiles como militares (Levoratti y Scharagrodsky, 2021). La primera escuela la realizó el Ejército Argentino, bajo el nombre de Escuela Militar de Esgrima (EMGyE) que funcionó entre 1897-1900, luego la prosiguió la Escuela Militar de Gimnasia y Esgrima (EGyE) que tuvo dos períodos: 1901-1903 y 1924-1935. En el ámbito civil debemos remontarnos a 1912 con la apertura del Instituto Nacional Superior de Educación Física (INEF), que retomaba las distintas experiencias que se habían desarrollado en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación desde principios de siglo alrededor de la figura del Doctor Enrique Romero Brest, tomando como antecedente para ello el “curso temporario de Ejercicios Físicos” iniciados entre 1901-1907 y el curso Normal de Educación Física (1906) y la Escuela Normal de Educación Física creada en 1909. Esta Institución radicada en la Capital Federal, estaba encargada “…no solamente de la formación de maestros sino al mismo tiempo del estudio de las cuestiones y problemas conexos de la enseñanza física, de acuerdo con las orientaciones científicas que informan actualmente esta disciplina” (Romero Brest, 1916: 18).

Durante el siglo XX se fueron incrementando y diversificando las propuestas formativas, ingresando en el ámbito universitario en el año 1953 como parte de la línea de acción que trazó el Segundo Plan Quinquenal, sancionado durante el gobierno de Juan Domingo Perón, en materia de Educación Física y deporte. En esos procesos tomaron notoriedad dos actores, el Profesor Enrique Carlos Romero Brest en la Universidad Nacional de Tucumán y el por entonces Capitán Alejandro Joaquín Amavet en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Figuras que para ese momento gravitaban también en otros espacios disciplinares.

Diversos analistas enfatizan las diferencias entre las concepciones disciplinares que organizaban los trayectos formativos del ámbito civil de acuerdo a sus inscripciones desiguales en el sistema de educación superior, presentando por un lado el “modelo de los INEF” y por otro el de la UNLP (Aisenstein, 1995; Campomar, 2015; Centurion, 1997; Rozengardt, 2006; Villa, 1997, 2003a, 2003b). Alicia Villa (1997, 2003a, 2003b) centró sus análisis en la “tradición humanista” de la formación de profesores en Educación Física en la UNLP y destacó que la formación docente de esos profesores circulaba en la Argentina por carriles diferenciados en lo pedagógico, lo disciplinar y en los capitales culturales de los sujetos sociales. Esto es, por un lado, los profesores de la UNLP sustentaban su formación en las “humanidades” con un enfoque “fenomenológico” y, por otro, las instituciones terciarias no universitarias – como el INEF- sostenían un enfoque “anatomofisiológico”, “empírico”, centrado en la “salud física”.[2] Asimismo, la autora, desarrolló cómo se ha construido la “tradición humanista” de la Educación Física en la UNLP a partir de la figura del Profesor Alejandro Amavet, quien fue uno de los impulsores y principales autoridades al momento de crearse la carrera. Ahora bien, estos estudios se han focalizado en un período de las producciones de Amavet, por lo que encontramos necesario trazar las continuidades y cambios desde su formación inicial en 1928 en el ejército hasta su jubilación como docente universitario en 1973. Nuestro protagonista recorre su formación básica y se inscribe laboralmente en un período donde dos configuraciones sobre la Educación Física tensionaban las prácticas de educación de los cuerpos en movimiento. Sumado a ello, su trayectoria también transita y expresa la paulatina construcción de una nueva para la disciplina, como lo fue la desarrollada en las universidades, donde las circulaciones y porosidades entre estos espacios serán más frecuentes de lo presupuesto.

En ese sentido, la hipótesis de trabajo es que estudiar la trayectoria de Amavet a largo plazo, desde su formación militar hasta su jubilación en la UNLP, permitirá comprender las continuidades y cambios que se fueron produciendo en sus posicionamientos y también podremos dar cuenta de las porosidades y circulaciones entres espacios sociales distintos como son el militar, las agencias estatales nacionales y la universidad, que en el ámbito de la Educación Física se presentaron esquemáticamente en tensión. Para ello se trabajó con diversas fuentes documentales, se analizó el legajo personal del capitán del Ejército Alejandro Amavet, las publicaciones que realizó en la prensa militar y de la Educación Física, sumamos a ello los programas de las asignaturas que dictó en las Escuelas del Ejército y en la UNLP, sus apuntes de clase y fotografías. Al trabajar con artículos, libros, programas de cátedra y apuntes se buscaron las temáticas principales que identificaban el autor, las categorías teóricas que citaba y las influencias conceptuales que tuvo en cada uno de ellos. A posteriori se procuró relevar las posibles conexiones y/o espacios institucionales que posibilitaron tales circulaciones. El legajo militar nos permitió por un lado identificar las funciones que fue cumpliendo en el Ejército y las ponderaciones de sus superiores, además, se lo comparó con otros legajos con el objeto de poder identificar las particularidades y los puntos en común que hicieron a su trayectoria.

 

La formación inicial como maestro de gimnasia y esgrima

 

El Ejército Argentino inició el siglo XX con el proceso de modernización, que implicó su burocratización y profesionalización. Se sancionaron normativas inherentes a los sistemas de reclutamiento entre las que se destacan la Ley N°4.031 de Servicio Militar Obligatorio en 1901, conocida también como Ley Riccheri. Esta normativa fue objeto de modificaciones durante las primeras décadas del siglo XX y, como afirma Hernán Cornut (2018, 2021), esta transformación se dilató hasta 1923 cuando se sancionó la Ley N°11.266 –Armamentos- que, de acuerdo al análisis del autor, dicha dimensión constituye un elemento clave en la construcción de una fuerza armada profesional. Diferentes investigadores reconocen la influencia alemana en este proceso (García Molina, 2010, Cornut, 2018, 2021), esta doctrina identificaba en los países limítrofes Brasil y Chile las principales hipótesis de conflicto. Cornut, al estudiar el pensamiento militar entre 1920-1930, visualiza como en dicho período la circulación de la obra de Clausewitz aun era escasa, en cambio la producción “La nación en armas” del barón von der Goltz integraba la biblioteca del oficial, sumado a que había visitado el país durante los festejos del Centenario, en 1910.

En la Revista Militar queda expresada la interpretación que hicieron los militares argentinos, articulando conceptos de la noción de “nación en armas” y de la triada clausewitziana,[3] donde cobraba relevancia la “preocupación social de los militares para el mantenimiento del bienestar del pueblo” (Cornut, 2021, p. 49). Es decir que la interpretación que hicieron los militares argentinos implicó el acoplamiento de ambos militares alemanes pero con matices en su grado de apropiación. En se sentido sintetiza Cornut que:

 

La identificación palmaria de la soberanía con el mantenimiento de la integridad territorial obligaba a disponer de un instrumento militar en capacidad de afrontar las amenazas enunciadas, mediante la masividad de los recursos y el servicio militar obligatorio, con el concurso y compromiso de todas las energías del Estado, o sea, la nación armas. Para materializar dicho concepto era preciso articular los factores de la triada clausewitziana, pero con la salvedad que para el caso argentino –al igual que el ejemplo alemán- pareciera que la esencia radicaba en la relación pueblo y ejército, minimizando y hasta despreciando el aspecto de conducción política del gobierno (2018, p.121).

 

Estas ideas tuvieron eco en el campo de la “cultura física” a partir de la organización de los batallones escolares (Bertoni, 2001; Méndez, 2012; Levoratti y Roldán, 2019), la promoción de la práctica de la gimnasia militar en las escuelas (Raiter, 2022) y de las sociedades de tiro (Raiter, 2021; Roldán, 2012), sumado a que fue modificando paulatinamente las funciones de los maestros de gimnasia y esgrima dentro del Ejército (Levoratti, 2018).

En ese período, los maestros de gimnasia y esgrima del ejército tensionaban a la propuesta formativa civil que proponía el Doctor Romero Brest desde el Instituto Nacional de Educación Física. En 1924, año de reapertura de la EGyE, el ministro de Justicia e Instrucción Pública, ante las críticas que se realizaba a la formación dirigida por el Doctor Romero Brest, conformó una comisión técnica que debía asesorar sobre el sistema y métodos para la Educación Física. La resolución final de la comisión fue legitimar el sistema argentino propuesto por el Doctor Romero Brest, aunque las objeciones de los maestros militares perduraron (Scharagrodsky, 2011).

Las mismas objeciones fueron retomadas y oficiaron de argumento en el decreto de creación de la Dirección General de Educación Física en 1938 en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. Otro apartado de esta tensión tuvo lugar en 1938, cuando el Doctor Romero Brest publicó el libro “El sentido espiritual de la Educación Física” y tituló su capítulo X como “Peligros que amenazan al Instituto y a la enseñanza: el atletismo y el militarismo” denominando el primer apartado “La intromisión militarista”. La réplica de los integrantes de Ejército no tardó en llegar, en el mes de julio, en la Revista de Tiro y Gimnasia apareció una nota sin autor titulada “Comentarios a un capítulo de un libro reciente, publicado por el doctor Enrique Romero Brest”, allí se afirmó que el autor del libro tenía “viejas ideas izquierdistas”,[4] se enfatizó en la escasa repercusión en el común de la población que tuvo el modelo propuesto por el autor y el desconocimiento que tenía sobre la labor del ejército y sus maestros. Se valoraba la tarea que venían cumpliendo los maestros de Gimnasia y Esgrima a partir de la promoción de la “gimnasia metodizada” agregando que:

 

hoy día no se puede ser conductor de tropas si no se domina hasta los más profundos y mínimos problemas sociales del país, y crea el Dr. Romero Brest que cada día nos convencemos más, a pesar de los largos y penosos años de estudio que debemos realizar, de la dificultad de abarcarlos a todos, por lo cual se redobla nuestro empeño por profundizarlos.[5]

 

Esta preocupación por el bienestar de la población y las posibilidades que brindaba la “cultura física” apareció regularmente en la revista de referencia tanto en las notas como en la sección “Así se engrandece a la patria” la cual consistía en muestras fotográficas sobre el accionar de los maestros de Ejército en diferentes ámbitos sociales y se vinculaba con las ideas del período en el “pensamiento militar”. Adelantando un poco al desarrollo, nuestro personaje aparece en el número de marzo de 1943, exponiendo una clase con apoyos, en el colegio Champagnat de la Capital Federal (Ilustración 1).[6]

 

Ilustración 1. Revista Tiro y Gimnasia, Buenos Aires, marzo de 1943.

En esa trama transitó su formación básica y cumplió funciones Alejandro Amavet. Se formó como Maestro de Gimnasia y Esgrima en la escuela del Ejército que funcionó entre 1925 y 1934, inició sus estudios en 1926 y egresó en 1928 con la segunda promoción como “Ayudante de Gimnasia y Esgrima”, función asimilada a la de “Sargento Primero”.

La Escuela se ubicaba en la Capital Federal, inicialmente se encontró en la “Escuela de mecánica del Ejército” que estaba en la intersección entre las Av. Juan Garay y Combate de los Pozos, para ser trasladada a mediados de 1925 al anexo del Regimiento 3 de Infantería localizado en Pichincha 1740 también en la ciudad capital. Esta tenía como misión:

 

Formar profesionales capacitados para impartir la enseñanza de la esgrima y la gimnasia a los oficiales del ejército, y de colaborar en los trabajos que correspondan a estos, respecto de la tropa, así como capacitar a sus egresados para la profesión con provecho, independencia y conocimientos completos (Memorias del Ministerio de Guerra de 1924-1925 y 1926-1927).

 

Para que los egresados pudieran cumplir con estos propósitos, se presentó un plan de estudio organizado en tres años, donde tenía un lugar central la esgrima por sobre otras prácticas corporales y el resto de la propuesta curricular. Este plan de estudios se dividió en una parte “teórica” y otra “práctica”. La sección “teórico” del curso se organizó en cinco grandes núcleos. En primer lugar, los conocimientos de “Máquina humana” que incorporaba saberes de anatomía, fisiología, higiene, primeros auxilios, kinesiterapia, técnica de aparatos de biometría. El segundo de ellos, centrado en el estudio de la gimnasia: pedagogía, historia y evolución, el estudio de los reglamentos de las federaciones internacionales, los aparatos y el juicio. El tercer núcleo destinado a la esgrima (florete, sable, espada), profundizaba en su aplicación, combates, duelos, códigos, reglamentos. En cuarto lugar, la esgrima con fusil, donde se partía del reglamento específico del cuerpo de infantería. En quinto lugar, se estudiaban los reglamentos militares, sus obligaciones y funciones.

La formación “práctica” también se dividió en cinco ejes. En primer lugar, la gimnasia metodizada, que hacía foco en: posiciones fundamentales, movimientos ordenativos, ejercicios sin aparatos, con pequeños aparatos, de locomoción y calmantes, respiratorios, marchas, saltos, juegos, práctica de mando. El segundo núcleo se destinó a la gimnasia reglamentaria donde se abordaron los siguientes contenidos: formación, ejercicios musculares, de respiración, con fusil, en grandes aparatos, levantamiento de pesas, locomoción, natación, atletismo, boxeo, equitación, juegos, clases experimentales, prácticas de enseñanza. El tercer núcleo se consignó a la esgrima: florete (conocimientos generales y completos), sable, espada de combate, clases. El cuarto fue esgrima de fusil, centrado en la práctica de combate de acuerdo al reglamento. El quinto, la “instrucción militar” donde se implementaron los saberes correspondientes al soldado y al suboficial. En los núcleos destinados a la gimnasia encontramos ordenamientos similares a los del libro “Gimnasia metodizada”, editado años después en 1936 por el ejército, que reflejaba también la intervención de los egresados de la escuela en el ámbito civil a partir del dictado de clases en escuelas primarias y colegios secundarios.

Durante los tres años de este plan de estudios, el desempeño de Amavet fue considerado por sus superiores como “Sobresaliente” y no se registró sanciones. En gimnasia metodizada tuvo como profesor al Capitán Conrado Perón, en gimnasia de aparatos al señor Mario Cybeo y en esgrima a los capitanes Juan Bay, Ulises Cassinelli, Roque Piedracueva, Eduardo Castagnetto, Enrique Chousiño, Horacio Benavidez y Alberto Lucchetti, todos ellos eran egresados de la escuela que había funcionado entre 1897-1903. Además, la dirección de la escuela estaba a cargo del Mayor Horacio Levene, quien en dicho período impulsó la gimnasia metodizada tanto a nivel institucional como así también procuró su instauración en las escuelas primarias (Levene, 1936). Al egresar en 1928 fue reconocido con el “Premio Ministro de Guerra” por ostentar las mayores calificaciones de su promoción y por el “Pro Patria” por su comportamiento en la escuela. En 1931 en la misma Escuela rindió el Examen para optar al título de “Maestro de Gimnasia y Esgrima”, que fuera calificado como “sobresaliente” por el Maestro Francisco Nigro. En el escrito que presentó argumentó sobre la presencia de los “ejercicio respiratorio” en la “gimnasia metodizada”. A continuación, nos adentramos en la carrera militar de Amavet.

 

Los destinos y la actuación en el ámbito militar

 

Amavet se desempeñó veinticuatro años en el cuerpo de Gimnasia y Esgrima del Ejército en dos períodos, el primero se extendió entre 1926 y 1947 y el segundo, como “retirado activo”, entre 1953 y 1956, este último en paralelo a sus tareas en la UNLP. También cumplió funciones como profesor titular en el “Centro Logístico “Gral. Lemos” en la asignatura “Fundamentos de la Educación Física Militar” y mantuvo lazos acreditados con la institución militar hasta 1973 cuando participó en la Coordinación Académica de las Jornadas Internacionales de Estudio sobre el Deporte del “Consejo Internacional del Deporte Militar” que tuvo lugar en Buenos Aires. Sus labores principales se desarrollaron en las instituciones de formación tanto de oficiales como suboficiales, cuestión que lo diferencia del resto de los integrantes del cuerpo, que transitaron principalmente por unidades operativas de Caballería e Infantería. En 1943 cumplió funciones en el Regimiento Infantería 7 de La Plata única unidad operativa en la cual se desempeñó a lo largo de su carrera militar, instancia donde la instrucción de la tropa tomaba notoriedad.

Su primer destino fue la Escuela de Gimnasia y Esgrima, unidad en la que revistó hasta su cierre en 1935. En esta institución estuvo a cargo del dictado junto al Maestro Conrado Perón y el Director Horacio Levene de los cursos de “Pedagogía de la Educación Física”, “Historia de la Educación Física” y “Práctica pedagógica”. Estas asignaturas también las desarrollaron en el “Curso de Repetidores de Educación Física” el cual tuvo dos destinatarios y modalidades. La primera se direccionó a “los alumnos más adelantados y mayores de 14 años –ayudantes- los que, luego, secundaban la acción directiva del profesor” (Levene, 1936, p. 8). La segunda, se orientó hacia los maestros/as de escuelas, que se realizaba entre tres y nueve meses, accediendo a un “Diploma de maestros especializados en gimnasia”. En 1937, la Dirección General de Tiro y Gimnasia publicó los apuntes de los cursos, firmados por los docentes nombrados. El referido a “Pedagogía de la Educación Física” se iniciaba afirmando la relevancia de la “Educación Integral: cultura física, moral e intelectual”, citando para ello el libro de Herbert Spencer “Educación Intelectual, Moral y Física”. En el primer capítulo los docentes finalizaban aseverando que

 

Las exigencias de la vida actual demandan del hombre el máximo de sus energías. Para adaptarse a tales circunstancias, ha de desenvolver el poder de sus músculos, del cerebro y de la voluntad, vale decir, mantener la unidad psico-física, o, en otras palabras, la unidad integral, que es el postulado de la educación. (Amavet, A., Levene, H., y Perón, C., 1937, p. 11)

 

Aunque se consideraba que el maestro de ejercicios físicos debía tener en consideración los estudios de la pedagogía, anatomía, fisiología, higiene, metodología y psicología, se visualizaba en los lineamientos pedagógicos la preponderancia de los saberes de la medicina y en particular de la “biotipología”.[7] Se expresaba que

 

          El conocimiento de esta nueva ciencia permitirá al maestro de Educación Física ampliar el campo de sus conocimientos, acercando su labor educativa a la del médico, única forma de encarar esta rama de la educación con la eficacia debida (p. 15).

 

Esta supeditación y búsqueda de asimilación al saber médico se evidenció en cada uno de los capítulos que integran el volumen. Fueron recurrentes las referencia a la antropometría, conocimiento que organizaba las prácticas pedagógicas.[8] En ese sentido afirmaba que

 

En materia de Cultura Física, no se puede opinar sobre las bondades de un determinado sistema sobre otro, sin antes haberse hecho estudios antropométricos y deducidas sus consecuencias a las personas sometidas al método (p. 26).

 

La articulación entre la dimensión “física” y “psíquica” se encontraba en las posibilidades de modificar determinados “temperamentos”. Se distinguía entre temperamento “pasivo”, “afectivo” y “afirmativo” debiendo el profesor poseer un conocimiento “psicológico” para encausarlos.

La “propuesta didáctica” de la “gimnasia metodizada” implicó la realización de una secuencia de pasos: Designación del ejercicio; Demostración del ejercicio; Breve explicación; Voz de ejecución; Posición inicial- firmes-; Posición de partida; Recorrido del ejercicio; Posición terminal; Tiempos marcados –ritmos-; Pausas; Posición de descanso; Hacer respirar. Esto aproxima la propuesta, como expresamos anteriormente, a los reglamentos de ejercicios físicos del ejército.

Ante el cierre de la Escuela de Gimnasia y Esgrima, nuestro personaje cumplió funciones en la Escuela de Mecánica del Ejército. Entre marzo y agosto de 1939 fue destinado al Liceo Militar General San Martin, en la localidad de San Martin. Finalmente, en agosto de 1939 pasó a la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, donde estuvo destinado hasta fines de 1942.

El director de la Escuela el Coronel Santos Rossi, quien se desempeñó desde el año 1948 con el grado de General como Director del Consejo Nacional de Educación Física, ponderó en 1939 la labor de Amavet, como se expuso en su legajo:

 

De muy buena aptitud física y excelente preparación técnica, ha trabajado con empeño y dedicación, obteniendo resultados muy satisfactorios tanto en la instrucción impartida a los oficiales como así también la impartida a los suboficiales y aspirantes.[9]

 

En este período se le asignó a Amavet la autoría del Reglamento de Educación Física para todas las armas R.R.M.45 que fue publicado en 1943. La propuesta que desarrolló recuperaba los lineamientos de la gimnasia básica danesa de Niels Bukh. Ello se evidenció en los ejercicios propuestos y la proximidad entre las imágenes. En la Ilustración 1,  la imagen “A” corresponde al reglamento militar mencionado y en la “B” libro “Gimnasia básica danesa” publicado en el país en 1939.[10]

 

Ilustración 2. Comparación entre ilustraciones del Reglamento de Educación Física para todas las armas (Argentina, 1943) y el libro "Gimnasia básica danesa" publicado en nuestro país en 1939.

Esta referencia a la gimnasia danesa la podemos encontrar en otros momentos de su trayectoria, como veremos a continuación.[11]

En el número de agosto de 1939 de la Revista de Tiro y Gimnasia apareció publicado el primer artículo que tenemos registro de Amavet, titulado “Educación Física Femenina” en el que hace referencia a la modalidades que debe tener la gimnasia metodizada al ser realizada por niñas y mujeres.[12] Auto posicionado en el saber eugenésico, retomaba una conferencia de Joseú Berutti quien decía que “La mujer, es en grado superlativo, la responsable de la salud espiritual y corporal del pueblo” (Amavet, 1939, p. 100). El trabajo detalla las características que debía tener la gimnasia y la forma de la contextura física pensando en el momento de crecimiento de las mujeres y su función, al respecto dictaminaba: “la verdadera función de la mujer es la maternidad” (Amavet, 1939, p 101). El texto se cierra con una cita del médico italiano racista, creador de la biotipología, Nicolás Pende que hace referencia a las funciones de la mujer en la sociedad. Esta mención a la eugenesia apareció recurrentemente a lo largo de la trayectoria de nuestro personaje.

En febrero de 1943 pasó a cumplir funciones en el Regimiento de Infantería 7 de La Plata. En paralelo, Amavet trabajó en “La protectora” dictando clase de gimnasia danesa y esgrima (Di Paolo, 1993). Di Paolo, afirma que su actuación generó una gran impresión en la ciudad y es por ello que lo convocaron desde la universidad en 1948 para trabajar en la Dirección de Educación Física de la UNLP. En 1944 fue destinado al Colegio Militar de la Nación en el Palomar.[13] En febrero de 1945 pasó a cumplir roles de “asesor técnico” en el Colegio, ese mismo año comenzó a desempeñarse en la Dirección General de Tiro y Gimnasia y fue ascendido a Capitán.

A partir de 1946 Amavet tomó notoriedad también en la prensa militar, en particular en la Revista de Tiro y Gimnasia. En el número de enero la primera nota de la publicación se titula “Ateneo de la Juventud” presentando el torneo que se realizó en dicha institución bajo la dirección de Alejandro J. Amavet. Además, entre los números de febrero y octubre, aparecieron regularmente 8 artículos firmadas por nuestro personaje, bajo el título general de “Interpretación del R.R.M. 45” o “Interpretación del reglamento de Educación Física”. En dichos textos, Amavet recuperó los estudios de Niels Bukh, la visita del equipo danés al país y los trabajos del campo de la fisiología para presentar las posibilidades de la “Gimnasia Educativa (adaptación de la gimnasia danesa)” para la formación de los soldados y los estudiantes en general. Asimismo, realizó una operacionalización en términos didácticas de los ejercicios que se comprendían en el Reglamento Militar, con el objeto de formar a la tropa. Ese mismo año, se incluye una nota en el mes de septiembre, que hacía referencia a la participación en ámbito civil de Amavet en la “Sociedad La Protectora” de La Plata formando un equipo de Gimnasia Danesa, que fuera continuado por el Profesor Leandro H. Madueño. Los editores de la revista reconocían la labor de ambos docentes y la perduración de los lazos personales e institucionales con el “Ateneo de la Juventud”.

Reflejo de la notoriedad que tenía Amavet en el cuerpo de Gimnasia y Esgrima, que por cierto era reciente si juzgamos su participación en la prensa oficial del Ejército, en 1947 se reprodujeron sus palabras en el Racing Club por el “Día del Deporte” el 19 de octubre de 1946. Su alocución versó sobre el carácter “racional” que debía tener el deporte, agregando que la Educación Física de la población era en alguna medida reflejo de la sociedad.

En 1947 en el informe de calificación por el cual “Pasa a situación de Retiro” el Mayor de Gimnasia y Esgrima Alberto Héctor Lucchetti que cumplía funciones como “Jefe de División Educación Física” expresaba:

 

El alejamiento de las filas del Ejército de un profesional tan capaz y culto es muy sensible por lo que significa como ejemplo para el Cuerpo de Gimnasia y Esgrima. Leal y eficiente colaborador. En los diversos trabajos de carácter técnico ha evidenciado una sólida preparación, poniendo al servicio de la división a mi cargo el acervo de sus amplios conocimientos y nutrida experiencia como maestro. Goza de un sólido prestigio en el país y lo conceptúo como uno de los profesionales más capacitados para actuar (como asesor) en la organización futura de la Educación Física nacional.[14]

 

La solicitud de baja del ejército estaba directamente vinculada al puesto que asumió al poco tiempo en el Consejo Nacional de Educación Física. En estas valoraciones se enfatizó sus conocimientos específicos en términos disciplinares al mismo tiempo que lo presentó en una trama más amplia que la del ejército. Debemos reconocer que, aunque desde su formación inicial en la Escuela su rendimiento fue destacado y reconocido, la mayor notoriedad hacia el exterior la logró con la escritura del R.R.M 45 y sus trabajos ampliatorios difundidos por la prensa militar, donde da cuenta de los sustentos conceptuales y sobre la modalidad implementación; sumado a que comenzó a tener resonancia sus tareas en el ámbito civil.

 

Entre lo civil y lo militar:

 

Como se dijo anteriormente, en 1938 se creó por el Decreto presidencial N°6.446 la Dirección General de Educación Física en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. Esta dependencia buscaba direccionar lo referido a la disciplina en los Centros de Educación Física, la formación de los profesores/as de la disciplina y la supervisión del nivel secundario. Continuando con el trayecto de las agencias estatales, en 1947, por el decreto N° 34.817 se constituyó el Consejo Nacional de Educación Física dentro del Ministerio de Guerra. El Consejo tenía como

 

función general la dirección, orientación, fomento y fiscalización de todo lo referente a la Educación Física oficial y privada. Ello comprende: la gimnasia, los juegos y deportes, la recreación, el tiro dispositivo, las colonias y campamentos educativos y vacaciones y todo lo referente a la medicina aplicada a la Educación Física.[15]

 

El Consejo funcionó hasta 1951 y es considerado por Saraví (2012) como parte de las “tendencias y sectores autoritarios” en la disciplina.[16] Esta nueva dependencia limitaba las competencias de la primera Dirección General de Educación Física que funcionó entre 1938-1947 (Galak; Kopelovich y Pereyra, 2021). La Dirección General de Educación Física del Ministerio de Instrucción Pública integraba dicho Consejo. En el año 1948, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952), con la creación del Ministerio de Educación dejó de funcionar la Dirección General de Educación Física y sus funciones se inscribieron en diferentes dependencias del mencionado Ministerio. Durante el segundo mandato de Juan Domingo Perón (1952-1955) se sancionaron dos decretos que reorganizaron a las agencias estatales destinadas a la Educación Física y el lugar del Ministerio de Educación en la materia. Por el decreto N° 5.526 de 1952 se buscó centralizar en la Dirección de Educación Física las cuestiones inherentes a la dirección, planificación y control de la Educación Física. Dos años después, por el decreto 18.678 de 1954 se dividieron las funciones entre el Ministerio de Educación y la Confederación Argentina de Deportes, correspondiendo al primero de ellos la “responsabilidad principal y función ejecutiva en la dirección integral de la Educación Física” (Artículo 1 del Decreto 18.678/1954). Es decir que, en estos años, la conducción política de la Educación Física, se encontró tironeada entre el Ministerio de Guerra y el de Educación.

Entre 1948 y 1951 Amavet se desempeñó como Director General Técnico del Consejo Nacional de Educación Física, organismo que estuvo primero bajo la dirección del General Santos Vicente Rossi, de quien había estado subordinado al mando. Rossi renunció dos años después, ocupando su puesto el General Retirado Natalio Faverio. En ese período, Amavet es identificado como uno de los autores de la perspectiva disciplinar que buscó instaurar esta nueva dependencia. Esta se plasmó principalmente en lo que se llamó como “método único” el cual fue sancionado por Decreto N°4.712 de 1948, que consistía en la “adaptación” de la propuesta de Niels Bukh de “Gimnasia Básico Danesa”. Se publicaron para su promoción los libros “Gimnasia educativa y juegos” y un apéndice titulado “Gimnasia educativa femenina”. La Secretaría de Educación de la Nación también editó una cartilla titulada “Gimnasia Educativa” en la cual se aclaraba que respondía al “Método Único del Consejo Nacional de Educación Física” y se explicaba que era “Extraído de los apuntes repartidos en el curso de información de inspectores, dictado por el Prof. Alejandro J. Amavet y del R.R.M.45”. Años más tarde, en 1962, el programa de la asignatura “Introducción a la Educación Física” de la UNLP presentaba este enfoque como “la nueva orientación humanística de la Educación Física a partir de 1945 y su redescubrimiento por las modernas disciplinas en el campo científico-filosófico” (UNLP, 1962, p.2). Este derrotero muestra como Amavet puso en circulación tanto en el ámbito militar y como en el civil concepciones sobre la Educación Física. La gimnasia educativa de Bukh se presentaba para suplantar inicialmente a los enfoques presentes e intentaba homogeneizar las prácticas en los distintos niveles educativos.

En 1948, como parte de sus tareas en el Consejo, asesoró y fue el relator ante la “Confederación Nacional sobre Coordinación de la Enseñanza” que tuvo lugar en San Juan. En su currículo, se auto asignó la autoría del texto aprobado, que se tituló “Equiparación de la Educación Física con la Moral e Intelectual”. En el informe de la comisión, que fue aprobado, se establecía como primer punto de acuerdo la inclusión de la “…Educación Física en todos los ciclos de enseñanza (primaria, media y universitaria), con carácter obligatorio en los dos primeros” (Murua, 1948, p. 11). Se precisó la modalidad que debía tener la organización de la disciplina en las escuelas y de las clases, dedicando el último punto a la capacitación para el nivel primario de los “maestros” a cargo de las mismas.[17]

En paralelo a dicha labor, en 1947 comenzó a desempeñarse como “Sub-director” de la Dirección General de Educación Física de la UNLP. Desde ese puesto delineó la propuesta curricular para los establecimientos de la Universidad difundida en el texto “Educación Física. Directivas para el año lectivo 1948”. En él recuperó de modo lineal el “Método Único” y la gimnasia danesa de Bukh. Esto llevó a que la división del trabajo sea similar entre las instancias (Ver Tabla 1). Volviendo al ámbito militar, pero con el objeto de visibilizar la pregnancia de la labor de Amavet, en enero de 1948 se publicó una nota en la Revista de Tiro y Gimnasia titulada “Demostración gimnástica de los alumnos del Colegio Nacional y Liceo de Señoritas dependientes de la Universidad Nacional de La Plata”, donde se nombra la labor que venía haciendo el profesor en la “Escuela Graduada “Joaquín V. González”, cuyos estudiantes participaron de la muestra.

 

Tabla 1 Comparación de la estructura de los diferentes sistemas de gimnasia

Gimnasia Danesa de Bukh

Método Único. 1948

Propuesta EF-UNLP. 1948

División del plan de Trabajo:

1-       Ejercicios en posición vertical libre para las extremidades, la espalda y la cintura

2-       Ejercicios en posición vertical libre, para el tronco.

3-       Ejercicios en posición arrodillada, sentada y acostada para el tronco.

4-       Ejercicios en los espaldares suecos para la espalda, los hombros, los músculos que se emplean para la elevación del cuerpo y la región abdominal, etc.

5-       Ejercicios atléticos (Bukn, 1939, p. 34).

División del plan de Trabajo:

1-       Ejercicios de la posición de pie para: extremidades, espalda y la cintura (plano sagital)

2-       Ejercicios de la posición de pie: especialmente tronco (planos frontal y horizontal).

3-       Ejercicios de las posiciones arrodillada, sentada y decúbitos, especialmente fortificadores del tronco y cuello.

4-       Espaldares suecos.

5-       Ejercicios atléticos utilizando aparatos de salto y trepamiento. (1948?, p.2)

Plan tipo de gimnasia educativa para el año 1948:

(“Ejercicios a pie firme”)

-          Espaldares

-          Ejercicios Atléticos

 

La propuesta que desarrolló Amavet en los colegios de la UNLP estaba informada por su trayectoria en otros espacios sociales, como fueron sus labores en el Ejército, clubes sociales y el Consejo Nacional de Educación Física.

El 30 de septiembre de 1952 fue designado por la Dirección Nacional de Educación Física del Ministerio de Educación de la Nación, junto al Profesor Hermes Pérez Madrid, para elaborar un “Trabajo experimental sobre el futuro Programa de EF para la Enseñanza Media". En 1953, se aprobó el decreto N°4.199 que establecía directivas sobre la organización de la Educación Física en dicho nivel de la educación, aunque desconocemos si ellas son la resultante del asesoramiento de nuestro personaje (Orbuch, 2016).

En 1953 integró, junto al Dr. José M. Castillo y el profesor Rodolfo Agoglia, la comisión especial que tenían como función “aconsejar sobre la viabilidad de un profesorado universitario de Educación Física” en la UNLP (Resolución 4902/1953). Ese mismo año, volvió a revistar en el Ejército como retirado activo, estando destinado en la “Escuela del cuerpo profesional “General Lemos”, unidad donde cumplió funciones hasta su baja el 21 de junio de 1956 en la Guarnición Militar de Campo de Mayo. Este dato se corresponde con su legajo militar, aunque en su curriculum afirmaba a inicios de la década de 1960 que continuaba dictando clases en la mencionada unidad del Ejército.

Amavet, como retirado del Ejército, mantuvo los lazos con esta institución. Su propuesta disciplinar mantenía recurrentes referencias en los enfoques que él aprendió y promovió en el ámbito castrense, sumado a que continúo dictando clases y participando de agencias estatales dependientes del Ministerio de Guerra/Defensa. Ahora bien, con su retiro adquirió mayor autonomía en el ámbito civil, siendo consultado recurrentemente para la implementación del método de Bukh, circulando por múltiples espacios de definición y promoción de lineamientos para la disciplina.

 

Amavet en las humanidades

 

En 1953 inició la implementación del profesorado de Educación Física en la UNLP. Ese mismo año también se aprobó la apertura en la Universidad Nacional de Tucumán, estando a cargo del Profesor Enrique Carlos Romero Brest. Este período fue el más estudiado de la producción de Amavet, donde se ponderó el papel que cumplió en la definición de la perspectiva que sumió la carrera en la UNLP, considerada como una “tradición humanista” de la Educación Física (Villa, 2003) que tomaba sustento en la fenomenología (Visciglia, 2015). Se desempeñó como docente del profesorado en Educación Física de la UNLP desde su creación en 1953 hasta su jubilación y limitación de funciones por parte de las autoridades de la Facultad el 31 de agosto de 1973. Esta se realizó durante los primeros meses de la presencia de Raúl Lastiri, con Taiana como Ministro de Educación y las Universidades intervenidas. En entrevistas publicadas a diferentes profesores que participaban de la carrera, se pueden identificar dos interpretaciones sobre su jubilación en 1973. Por un lado, Parenti (2013) señaló como dimensión clave la vuelta del peronismo y el clima de época en la Universidad, mientras que en la entrevista realizada por Di Paolo al profesor Anselmo Barro, este se focalizó en las aspiraciones y tensiones de los integrantes de las cátedras que movilizaron dicho proceso hacia adentro de la propia carrera.

Entre 1953 y 1973 Amavet fue docente titular ordinario de “Introducción a la Educación Física” al mismo tiempo cumplió funciones de interinato en “Teoría especial de la gimnasia” y “Seminario de investigación en Educación Física”, además, estuvo a cargo de la “sección Educación Física” del Departamento de Ciencias de la Educación de la FaHCE-UNLP, espacio donde estaba radicado el profesorado. En ese período, en los textos que publicó y en los programas de las asignaturas que dictó encontramos una serie de problemáticas comunes que están ligadas al hecho de inscribir y fundamentar la inclusión de la Educación Física dentro de la universidad y de las humanidades. Esta intención llevó al autor, con el transcurrir de los años, a incluir en la agenda disciplinar a los debates sobre el cuerpo (Levoratti, 2022). También, expresivo de su desempeño docente, publicó en 1957 “Apuntes para una Introducción al estudio de la Educación Física”, libro en que desarrolla su visión sobre los distintos temas del programa de la materia al mismo tiempo que hay una explícita intención de legitimar a la nueva carrera en la Facultad, expresándose desde las primeras páginas:

 

Sobre todo, cuando se trata, como en este caso, de la formación de un nuevo educador que nace, por primera vez, de una matriz tan sugestiva como es la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. ¿Podría censurarse, entonces, la doble pretensión de volver la vista nuevamente hacia el Hombre, y tratar de presentar a la Educación Física como una ciencia más que lo estudie y lo defina para después – y no antes- conducirlo? (Amavet, 1957, p.10).

 

Con esta pregunta y premisa, Amavet argumenta sobre la necesidad de pensar una “educación integral” a partir de una “educación por lo físico”, enfoque que permitía superar las visiones que reducían a la disciplina a lo “técnico” y que tenían su foco en la “educación de lo físico”. Para lograrlo planteaba que las bases científicas de la Educación Física debían estar en la filosofía, la biología, la sociología y la psicología. En este último punto, vuelve a incorporar la temática del “temperamento” que había propuesto en el texto publicado en 1937. La discusión sociológica lo lleva a proponer una “Educación Física social”, teniendo como misión el profesor formar al “pueblo que dé cuerpo y alma a nuestra Nación” (1957, p.33). Dimensiones que expresan tanto categorizaciones del pensamiento militar del período del que se formó como del Museo Social Argentino y en particular de la carrera de “Consejero Humanista Social” de la que egresó en 1960 y transitaba su formación.

El primer programa disponible de su autoría data de 1962, se reiteraron las referencias a la producción de la filosofía, sociología y psicología. En la unidad 1 se explicitaba como contenido:

 

La Educación Física en la base del hombre concreto y en la realización de su culminación espiritual. Su ubicación axial en la problemática de las relaciones entre el cuerpo y el alma y su contribución en las nuevas experiencias acerca del espíritu. Sentido epistemológico del “instrumento psicofísico” (…) La nueva orientación humanística de la Educación Física a partir de 1945 (UNLP, 1962, p.1).

 

Se cerraba la materia con los siguientes tópicos:

 

La Educación Física renovada (…) El educador físico, como biopedagogo y humanista. Ajustamiento entre las actuales ciencias del hombre y las ciencias de la educación. La Educación Física como ciencia del hombre y como ciencia de la educación (UNLP, 1962, p.1).

 

En ambas citas podemos visualizar la intención de Amavet de incluir a la Educación Física dentro de las humanidades particularizando en las “ciencias del hombre” y “la educación”, ese posicionamiento le permitía pensar de modo integral a la educación. En esa trama argumentativa, la categoría de “psicofísico” fue recurrente y distintiva en estos años para presentar un abordaje integral del cuerpo.

En 1964, se recurrió a la categoría “La Educación Física Renovada desde el punto de ubicación en las humanidades”. Aunque no hubo modificaciones en los contenidos, se sumaron autores que profundizaban la temática desde la antropología filosófica desde el existencialismo y la fenomenología como eran el caso de Buber, Romero, Max Scheler, Nicol. También, fueron incluidas producciones de la psicología como los textos de Ravagnan, que dirigía la Licenciatura en Psicología de la UNLP en ese momento y produjo estudios sobre la psicología fenomenología, y Diel, con sus estudios sobre psicología de la motivación. Las obras de Ruyer “La conciencia y el cuerpo” y de Merleau Ponty “La estructura del comportamiento” se destacaban del resto. Se suma a ello el libro de Annemarie Seybold “Nueva Pedagogía de la Educación Física” publicado 1963. La autora alemana había subrayado la incorporación de la Educación Física dentro de los procesos educativos. Continuando con el tratamiento de los programas, en 1967 se consolidó la perspectiva fenomenológica y aparece por vez primera una unidad destinada al cuerpo titulada “La problemática corporal” y sus contenidos eran:

 

Ser, estar y tener con relación al cuerpo-objeto y al cuerpo-existencial. Superación del dualismo tradicional “cuerpo-alma” y vigencia de un dualismo posesional, “mi cuerpo”. Sujeto poseedor y objeto poseído. El yo descorporizado y la corporalidad cosificada. El cuerpo gobernante y el cuerpo obediente de Rousseau. El problema situacional en las direcciones filosóficas existencialistas y el papel mediador del cuerpo vivido. Importancia de ciertas referencias corporales en las filosofías de Heidegger, Sartre, Marcel, Jaspers, Merleau-Ponty y Nicol para una fundamentación en ese origen de la Educación Física Renovada (UNLP, 1967, p. 2-3).

 

En la secuencia de contenidos se evidencia que se organizaron a partir de los debates filosóficos, recuperando, como ya expresamos, autores inscriptos en el existencialismo y en la fenomenología. Aunque ya estaba presente la preocupación por lo “psicofísico” se incrementaron exponencialmente las referencias al campo de la psicología, ambas cuestiones tomaban sentido en la búsqueda de la “educación integral”. En una escala menor, se incorporaron los contenidos “Educación del movimiento y educación por el movimiento” asociados a “actitudes psíquicas” y al “Diagnostico psicofísico, el pronóstico de posibilidades educativas y la asistencia psicocorporal de base”. Esta discusión, como veremos a continuación, apareció también en Gimnástica 1 en la misma época.

Si comparamos la bibliografía de los programas de 1964 y 1967 se observa un incremento de 28 a 39 textos. El aumento fue a merced de la inclusión de obras de heterogéneas concepciones del campo de la psicología, como fueron Sheldon desde la Psicología constitucional, Bourdel de la Psicobiología, Nemann que conjugaba Antropología Filosófica y psicología, Schilder de la Psiquiatría y Coronel de Psicodiagnóstico. A ello debemos sumarle los trabajos del campo pedagógico de Nassif, Crigigliano y el estudio titulado “Los nuevos métodos de Educación Física” de René Suaudeau y de José María Cagigal “Hombres y deportes”.

Estos cambios en las referencias conceptuales tuvieron lugar en paralelo al proceso de escritura y difusión por parte de Amavet de los tres “Cuadernos de la Educación Física Renovada” que se divulgaron en 1967, 1968 y 1969. El primero de los cuadernos trató sobre el “Estudio esquemático para una interpretación renovada de la asignatura Educación Física dentro de los planteamientos integrales de la educación” considerando cuatro problemas: la identidad, la necesidad, la aceptabilidad y la aplicabilidad. En el segundo cuadernillo se focalizó en lo que el autor definió como el sujeto de la Educación Física que lo caracterizó como “un individuo psicofísico diferenciado”. Por último, el tercer tomo, publicado en 1969, puso el foco en la “problemática corporal” adentrándose en los autores citados anteriormente.

En ese mismo período Amavet dictaba “Fundamentos de la Educación Física Militar” en la Escuela de Suboficiales General Lemos, donde recuperaba problematizaciones que también hacía en la Universidad. Entre ellas podemos destacar a: “Dualismo de “mi cuerpo” y conciencia del “yo soy mi cuerpo” (el yo-cuerpo). (…) Utilidad y productividad corporal. Biopedagogía”, se suma a ello “Importancia de la tipología somatotemperamental de Sheldon”, que promovía una aplicación al ámbito militar como se exponen en los siguientes contenidos “Clasificación y distribución somatotemperamental para el adiestramiento psicofísico militar. Relevamiento somatotónico en las incorporaciones y dentro de las unidades” (Amavet, 1968, p. 1). Es decir que, contextualmente, fue poniendo en circulación un cúmulo de saberes y prácticas por los diferentes ámbitos de ejercicio laborales por donde participó, lo que expresa el grado de porosidad de las instituciones y la relevancia de considerar a sus actores en singular.

 

A modo de cierre provisorio

 

En esta breve sistematización se buscó realizar un primer ordenamiento de las propuestas conceptuales promovidas por el capitán del Ejército Alejandro Amavet, recuperando para ello sus espacios de circulación laboral y formativas. Este Maestro de Gimnasia y Esgrima del Ejército participó de la creación de una de las primeras carreras universitaria en Educación Física en el país. Ahora bien, como nos propusimos mostrar en este trabajo, su inscripción dentro de la UNLP se produjo a partir de su participación en el ámbito militar y de la sociedad civil – como el club del Progreso-, agregando a ello su mayor visibilización a partir de su actuación en agencias estatales.

Tanto la trayectoria dentro del Ejército como aquella que desarrolló en la Universidad presentan sus particularidades. En comparación a los otros egresados de la Escuela, Amavet transitó la mayor parte de su carrera militar en instituciones de formación, registrando menos de un año de servicios en unidades operativas. Sumado a ello, que recién egresado de la Escuela Militar, se le asignó el dictado de tres materias en la institución donde se había formado, compartiendo la función con sus “propios maestros”. Por su parte en la Universidad fue configurando una propuesta de la Educación Física que procuraba separarse de otras perspectivas disciplinares focalizadas en el saber médico o “tradicional”, presentando diálogos con problematizaciones de las ciencias humanas.

Aunque a los pocos años de que se inició el dictado de la carrera en la UNLP, se observó en la obra de Amavet la preocupación de inscribir la disciplina dentro de las humanidades, fue recién en la década de 1960 que orientó su propuesta hacia la fenomenología, asignando paulatinamente a la “problemática de lo corporal” un lugar protagónico en la agenda de discusión. Ahora bien, en términos conceptuales nuestro autor promovió enfoques teóricos muy diversos en sus 50 años de carrera. La gimnasia metodizada, la gimnasia básica danesa, la “biotipología”, la preocupación por el “temperamento” y el “somatotipo”, y también recuperó autores evolucionistas como Herbert Spencer en sus inicios, luego filósofos y psicólogos ligados a la fenomenología y al existencialismo, articulado ello con saberes de diferentes corrientes psicológicas y autores alemanes y españoles de la Educación Física. Esta sintética revisión nos posibilita visualizar cómo la perspectiva que se reproduce de Amavet como expresiva de su pensamiento, fue aquella que promovió en el último programa que difundió y también en sus textos de dicho período. Estos escritos presentaban mayor grado de proximidad con las problematizaciones de la Facultad en la cual se inscribió. Por último, creemos que sería importante indagar a futuro sobre los procesos de recepción, reapropiación y usos de su producción tanto en el ámbito universitario como en el militar en la segunda mitad del siglo XX.

 

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Recibido: 06/09/2022

Evaluado: 07/11/2022

Versión Final: 30/12/202

 



(*) Doctor con Mención en Ciencias Sociales y Humanas (Universidad Nacional de Quilmes). Magíster en Antropología Social (Universidad Nacional de San Martin). Profesor y Licenciado en Educación Física (Universidad Nacional de La Plata). Investigador (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y docente (Universidad Nacional de la Plata). Argentina. Email: levoratti@gmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2749-0321

(**) Agradezco a los colegas que han leído y comentado este artículo: Antonela Centanni, Asunción Iglesias, Bernardo Carrizo, Darío Velázquez, José Bustamante Vismara, Juan Cruz Giménez, Germán Soprano, Laura Graciela Rodríguez, Mara Petitti y Pamela Reisin,

[1] De acuerdo a su curriculum personal Alejandro Joaquín Amavet egreso en 1928 como graduado de la Escuela Militar de Gimnasia y Esgrima, en 1954 obtuvo el título de “Profesor Universitario en Educación Física” por la Universidad Nacional de La Plata y en 1960 finalizó sus estudios de “Consejero Humanista Social”.

[2] Es importante advertir al lector que durante la segunda mitad del siglo XX diferentes actores de la Educación Física argentina se posicionaron de modo crítico a los enfoques teóricos sustentados en los saberes médicos, promoviendo la inscripción de la disciplina dentro del campo de la educación preponderantemente. Estos actores estaban identificados con el INEF de Buenos Aires. Sería importante en futuros estudios considerar con mayor detenimiento las interacciones con dichos actores e identificar porque no fue considerado a Amavet en dichos procesos.

[3] La triada de Clausewitz hace referencia a la relación entre pueblo, Ejército y gobierno.

[4] Revista de Tiro y Gimnasia. Buenos Aires, 1938, p. 8.

[5] Revista de Tiro y Gimnasia. Buenos Aires, 1938, p. 10.

[6] De acuerdo a los datos brindados gentilmente por las autoridades de la Colegio Champagnat Alejandro Joaquín Amavet se desempeñó en 1942 y 1944 dictando clases en el 3er, 4to y 5to año.

[7] La biotipología se encarga del estudio de los biotipos humanos.

[8] La antropometría es el estudio de las medidas humanas y se basa en el análisis de diferentes segmentos corporales.

[9] Legajo personal de Alejandro Amavet del Ejército Argentino, S/P.

[10] Debemos agregar que, en el año 1939 en la Revista de Tiro y Gimnasia, que era editada por la Dirección de Tiro y Gimnasia del Ejército, apareció de modo recurrente la siguiente cita asignada a Niels Bukh: “La gimnasia ha de cultivarse de manera que el mejor gimnasta sepa comportarse brava y buenamente en todas las formas del deporte y de la vida. El porvenir de un país será según lo que sea hoy su juventud” (1939, p. 70).

[11] Las fotografías que integran el RRM 45 son realizadas en su totalidad a varones, ahora bien, el libro Niels Bukh (1939) incluye fotografía tanto de varones como de mujeres realizando las actividades.

[12] El manual de Gimnasia Metodizada que fue reproducido bajo la modalidad de fascículos, sólo contemplaba fotos de varones.

[13] El Colegio Militar de la Nación es una institución educativa del Ejército Argentino que se fundó en 1869. Desde inicios del 1900, como parte del proceso de profesionalización del Ejército se transformó en la única institución destinada al reclutamiento y formación básica de los oficiales del cuerpo de comando de la mencionada fuerza.

[14] Legajo personal de Alejandro Amavet del Ejército Argentino, S/P.

[15] Consejo Nacional de Educación Física, Reglamento Orgánico, Artículo 1.

[16] Esta fue la segunda dependencia que tuvo tal denominación, funcionando la primera en 1937.

[17] La participación en el Consejo Nación de Educación Física y su tarea en la “Confederación Nacional sobre Coordinación de la Enseñanza” es destacado en una breve biografía de Amavet que aparece en el número del 29 de julio de 1954 en la Revista Mundo Deportivo.